Si pienso en la escritura como un ejercicio en sí mismo, puedo simplemente teclear lo que pienso, aunque no tenga mucho sentido o conexión. En ese caso, esta lectura podría resultarte bastante aburrida y carente de contenido… Eso sí, con mucho palabrerío y algo de misterio.
Ayer por la noche tuve una pesadilla bastante cruenta, en la que participaba en algún tipo de ritual antiguo. Curios
amente, fue uno de los pocos sueños que tuve en primera persona: suelo soñar viéndome a mí misma, en general, como una versión idealizada de mí. Esta vez, en cambio, era yo quien actuaba el sueño como protagonista.
El ritual transcurría en un lugar oscuro que no pude identificar, aunque mi sensación es de que se trataba de algún tipo de caverna. Tenía un puñal de madera improvisado entre las manos e intentaba matar a un niño con él. Pero el niño no moría. Recuerdo bastante detalle sobre la dificultad del puñal para atravesar su pecho. Más allá de mi falta de habilidad para ejecutar este ritual misterioso, el niño parecía algo sobrenatural: no lloraba, ni mostraba expresión alguna, tampoco recuerdo que sangrara. Estaba acostado en el piso y, tras cada apuñalada, se incorporaba sentado una y otra vez.
Me puse a pensar en los posibles significados del sueño: ¿existe algo en relación con mi infancia que ese niño esté representando? ¿Algo que ver con la inocencia? ¿Hay algo que quiera sacrificar y no puedo lograrlo?
Lo único que se me ocurrió fue relacionarlo con mi nocturnidad, con esas ganas de estar despierta durante la noche y dormir de día. Mi pequeño vampiro interior.
No creo que mi subconsciente haya hilado algo así, pero me gustó la idea. Más allá del dolor de cabeza por haber dormido raro y el apasionante día de trabajo, eso fue lo más interesante de hoy.
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